domingo, 1 de junio de 2008

ORIGENES DE LA CRISIS GLOBAL ALIMENTARIA


Mi admiración a Fidel castro, no es por lo que estuvo mucho tiempo en el poder, como consecuencia de una revolución en los años 60, sino porque es la persona, el líder que se anticipa a las consecuencias degradantes que podrían ocurrir, por las practicas y políticas deshumanizadas de los países ricos.
El 28 de marzo del 2007, escribiría en el diario Granma, una de las tantas proféticas palabras, un acertado y apocalíptico anuncio global, sobre el hambre en el mundo. Su artículo tuvo como titular: “condenados a muerte prematura por hambre y sed más de tres mil millones de personas en el mundo”.

En su articulo indicaba que, “La idea siniestra de convertir los alimentos en combustible quedó definitivamente establecida como línea económica de la política exterior de Estados Unidos”, indicaba líneas más abajo, que, “Aplíquese esta receta a los países del Tercer Mundo y verán cuántas personas dejarán de consumir maíz entre las masas hambrientas de nuestro planeta. O algo peor: présteseles financiamiento a los países pobres para producir etanol del maíz o de cualquier otro tipo de alimento y no quedará un árbol para defender la humanidad del cambio climático”. Era marzo 2007, hoy estamos mayo del 2008, y los medios de comunicación del mundo anuncian en sus portadas, las alzas de los precios de los productos que son materia prima para la elaboración de los biocombustibles y de una tremenda crisis global alimentaría.

Y ahora no solo es Fidel Castro el que anda por el mundo hablando de catastrofismos, sino que la realidad le a dado la razón y organizaciones como la Naciones Unidas (ONU), el Fondo Monetario Internacional, El Banco Mundial y la FAO, entre otras instituciones internacionales, le están poniendo en el banquillo de los acusados a las legislaciones Europeas y de Estados Unidos por el desventurado engreimiento que se a sabido prestar con los subsidios para la producción del maíz, que sirve para la elaboración de los biocarburantes. Un informe en el diario español EL PAIS, indica que “Europa destina más del 4.5% de todos los cereales cultivados a la producción energética, es decir, unos 21,5 millones de toneladas” indica además que “casi el tercio del maíz que creció el año pasado en los campos estadounidenses (cerca de 80 millones de toneladas) alimentan a coches, y no personas”.

¿Y porque tanto interés de subsidiar el maíz y otros cereales? Porque según los americanos y los europeos es “una bendición para el medio ambiente y a su vez una alternativa al petróleo, cada vez más caro y escaso, y por lo tanto una apuesta de futuro para apuntalar la seguridad energética internacional”.
Mientras que los países ricos piensan en suministrarse de energía con cara al futuro, los países pobres siempre andan pensando qué comerán en el porvenir. Si lo que le era de uso ingesta diaria, está siendo utilizado y exportado hacia los países ricos, para la elaboración de biocombustibles y así cebar a su parque automotor, mientras desde los estómagos de más de 40 países, salen voces débiles, apáticas, soñolientas. Diciendo: hambre, hambre.¡¡¡
Ya lo a anunciado un estudio de Naciones Unidas y la OCDE que, los precios de los alimentos aumentarán un 50% adicional en la próxima década, todo por culpa de los biocombustibles.

La crisis alimentaría ya es una realidad en el mundo y como siempre los más débiles la sufren, todo por la descomunal política económica de los países ricos.

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