jueves, 8 de enero de 2009

POEMA del libro: CANCION DE LOS ANCESTROS



La soledad es de color oscuro
Con voces por todos los lados,
Alejándose,
Perdiéndose.

José Antonio Bravo





“Hoy no apesta la ciudad”
Y hasta podría decir que el silencio es turbio – penetrante
Y no tiene dedos.

Rostros navegando la soledad.
La soledad una mosca sosteniendo la inmundicia,
Golpeando piedras, playas
Y tu poca capacidad de tocar la tierra
Y extirparla.
Porque debemos odiar la noche y su dentadura postiza.
Acabar con los sepulcros.
Con todas las cosas constantes que derraman
Las almas envejecidas, podridas,
Orinadas por los mejores idiotas de la tierra.
Con el polvo friolento que transmutan nuestros cuerpos.
Es la hora que a los niños les crezca los dientes
Por si algo sucediera con los nuestros.
Cantar el cántico dormido de las aves.

Y a esta hora JUANA REGINA
La mayor parte de mi tiempo está en éste lapicero azul
Con que escribo estos poemas;
Y escribir la palabra resurrección en los faustos dentículos
De la muerte
Es volver a estar contigo en las tierras bombardeadas,
En ese pequeño pueblo parecido a tu cuerpo
O a un cáncer
Que es tu mismo cuerpo.

“Hoy no apesta la ciudad”
Todo lo demás es mentira.

Carcosos nombres escritos en las bancas.
Y luego el tiempo / y luego el frío
Y luego mi madre preñada por hombres de malas
Intenciones,
Bebiendo agua sucia en los mercados,
Recogiendo llagas milenarias en su pecho.

Y luego tú JUANA REGINA
Con ese cáncer que es tu mismo cuerpo.
Y qué hacer.
Solo morir recordando las viejas glorias del arte peruano/
Chuto Wanka, Flor Pucarina, Picaflor de los Andes,
El Jilguero del Huascarán y Jacinto palacios.

Y luego tú JUANA REGINA
Con ese cáncer que es tu mismo cuerpo.

“Hoy no apesta la ciudad”
Todo lo demás es mentira.

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