lunes, 31 de agosto de 2009

HISTORIA DE UNA GESTION PARA LLEVAR LIBROS DE MADRID A PERÚ (Parte II)

Una vez en casa, abrimos -como de costumbre- nuestro correo eléctronico y pudimos encontrar un mensaje cuyo ASUNTO era: Transporte de libros. Abrimos el correo y leímos que el remitente era José Luis Gonzales, de la Embajada Peruana, la misma persona con la que habiamos conversado por teléfono, en horas de la mañana, donde me comunicaba de la gestión que habían hecho con una fundación española, para que pueda colaborar en transportar los libros hacia Perú.

En el mensaje nos daba el nombre de la Fundación: COPRODELI y nos contaba que esta institución humanitaria viene desarrollando varios proyectos de cooperación al desarrollo en Ventanilla - Pachacutec (Callao) y Pisco (Ica). También nos facilitó el nombre de la persona con quien deberiamos contactar para la coordinación de la llevada de los libros. El nombre de aquella persona es: Fernando Ranera (Vice-presidente de la Fundación COPRODELI en España).
El día lunes 24 de Agosto, robandole un tiempo al horario de trabajo, llamamos a COPRODELI, y al primer timbrado del teléfono, nos contesta una voz femenina diciéndonos el nombre de la fundación. Luego de los saludos, le comento que llamo para comunicarme con Fernando Ranera y ella me dice:
-¿de parte de quién?
y digo mi nombre con cierto temor, porque en vano era identificarme, sino le decía el asunto por el cual estaba llamando y le contesto:
-De parte de Heber Ocaña, llamo porque la Embajada Peruana me dijo que contactara con Fernando Ranera, para coordinar del envío de unos libros hacia Perú.
-A ya, si, si... -esa respuesta me decía claramente que ella estaba infomada del asunto- si, digame cuantos kilos o cajas de libros es para llevar a Perú.
-Lo tenemos embalados en seis (6) cajas de carton, esas donde vienen las barras de pan precocidos - le explico, para que se haga una idea de qué tamaños son las cajas.
-Bien, entonces nos los puede traer hasta nuestro depósito que está muy cerca de Alcala de Henares, tiene boli (boli le llaman al lapicero) para que apunte la dirección.
-No, no tengo ahora mismo, pero por favor, mañana a ésta misma hora le estoy llamando para que me indique la dirección y cómo debo de llegar, debo de traer un boli y papel para apuntar, cosa que en éste momento no los tengo.
-Bien, entonces, espero su llamada para explicarle cómo llegaría.
-Gracias, entonces hasta mañana, gracias, muy amable.
-Hasta luego.
Así terminamos nuestra comunicación con las oficinas de COPRODELI. Al día siguiente volvería a llamar para anotar la dirección. Mientras tanto, iba pensando con que coche lo transportaría si no tengo ningun conocido que me pueda hacer la "gauchada" de llevarme hasta el deposito, considerando que son seis (6) cajas y que cada uno pesa entre 30 a 35 kilos. Toda la tarde de ese día pensaba qué hacer para buscar una furgoneta (Coche de carga) pero no daba solución, hasta que lo comparto con Martha, mi hermana, y ella me sugiere que les diga -por si acaso- si ellos podrían transportarlo en su propia movilidad y yo les estaría pagando, un poco que me daba verguenza decirles, porque ya era demasiado pedirle otro favor; mientras tanto quedamos que ella también buscaria entre sus conocidos si alguien tuviera una furgoneta.
Al dia siguiente, a la misma hora vuelvo a llamar y me contesta un varon y le digo que estoy llamando para que me den la dirección de COPRODELI, para llevar unas cajas de libros y mientras me iba dando la dirección:
-Se vienen por la A2, con dirección Barcelona, luego de pasar el Km 23, meterse por la vía de servicio y buscar la salida 30, que es la salida a Camarma... etc, etc... Yo ya me estaba mareando, porque no tengo ni una pizca de idea, por donde quedaba eso, asi que me atrevo a decirle:
-Una consulta, ustedes no podrían llevar los libros, con su propia movilidad y yo les pago el transporte, porque la verdad, no conosco ese lugar y lo peor, no tengo coche ni amigos que lo tengan asi que, me va a ser un poco complicado llevarlo. y el hombre con voz pausada me dice:
-Un momento, le voy a decir al jefe.
Al rato desde el otro lado del telefono, oigo una voz diferente a la anterior que me dice:
-Aló?...
-Aló -le contesto- mire, como le decia al otro señor, como no tengo movilidad y me es complicado llegar hasta ese lugar, si me podrían hacer el servicio ustedes de transportarlo las cajas de libros hasta su deposito.
-Bueno, mire usted señor, nosotros no hacemos esas clase de servicios, no acostumbramos a hacer transportes, ayer, por ejemplo, el hospital tal, nos trajo unos muebles, pero con su propia movilidad, pero cuántas cajas de libros son?.
-Son seis (6) cajas de carton, esas donde se coloca los panes precocidos.
-si, si.. si conosco... -me contesta y prosigue- bueno, en vista que usted no tiene coche, le vamos a apoyar en traerlo nosotros...
-Gracias, muy amable... -le digo- Que bueno, disculpe, usted es Fernando Ranera? -le pregunto-
-Si, yo soy.
-Ah, que bien, desde la embajada me dieron su nombre.
-Si pues, nosotros tenemos muy buenas relaciones con la embajada.
- Entonces deme su numero de movil para contactarnos y asi poder ir a recoger las cajas.
Yo le doy el numero de mi movil y quedamos que en el transcurso de los proximos días estarían llamándome, para coordinar el recojo de las seis (6) cajas desde la casa donde vivo, en el distrito madrileño de Villaverde. En la primera o segunda semana de setiembre, estarían recogiendo las cajas con libros, para su viaje a Perú y a su destino final: La Biblioteca Comunal Obraje del Proyecto Futura.

La foto: Los niños lectores, posando luego de una jornada de lectura en la glorieta de la Plaza Principal del barrio de Santo Domingo.

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